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sábado, 23 de octubre de 2010

... TOLERANCIA ...

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viernes, 20 de agosto de 2010

... No lo aceptaré ...

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No están ustedes para saberlo, pero yo sí para contarlo.

Resulta que en el edificio en que plácidamente vivimos Elphaba y yo, acaban de inaugurar la plaquita del lugar donde los condóminos podemos hacer ejercicio. Tan felices porque por fin podríamos hacer algo con nuestros cuerpos, esperamos pacientemente a que terminaran los trabajos del piso para que todo quedara reluciente. Al ir a ver el resultado nos encontramos con esto:




Nada grave, nada que un buen pedazo de papel, pluma y pritt no pudieran remediar:


"Luisz y Elphaba, mejorando al mundo desde 2010"


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lunes, 9 de agosto de 2010

... NUEVAS REGLAS ...

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“En vista de la evolución del castellano en los últimos años debida a las aportaciones realizadas por los jóvenes, la Real Academia de la Lengua dará a conocer la reforma de la ortografía española, que entrará en vigor poco a poco para evitar confusiones.

Supresión de las diferencias entre c, q y k. Komo despegue del plan, todo sonido parecido al de la k será asumido por esta letra. En adelante pues, se eskribirá: kasa, keso, Kijote.

Se simplifikará el sonido de la c y z para igualarnos a nuestros hermanos hispoamericanos ke convierten todas estas letras en un úniko fonema “s” Kon lo kual sobrarán la c y la z: “El sapato de Sesilia es asul”.

Desapareserá la doble c y será reemplasada por la x: “Tuve un axidente en la Avenida Oxidental”. Grasias a esta modifikasión, los españoles no tendrán desventajas ortográfikas frente a otros pueblos, por su estraña pronunsiasión de siertas letras.

Asimismo, se funden la b kon la v; ya ke no existe diferensia alguna entre el sonido de la b y la v. Por lo kual, a partir del segundo año, desaparecerá la v. Y beremos kómo bastará kon la b para ke bibamos felises kontentos.

Pasa lo mismo kon la elle y la y. Todo se eskribirá kon y: “Yébeme de paseo a Sebiya, señor Biyar”.

Esta integrasión probokará agradesimiento general de kienes hablan kasteyano, desde Balensia hasta Bolibia.

La hache, kuya presensia es fantasma, kedará suprimida por kompleto: así ablaremos de abas o alkool. No tendremos ke pensar kómo se eskribe sanaoria y se akabarán esas komplikadas y umiyantes distinsiones entre “echo” y “hecho”. Ya no abrá ke desperdisiar mas oras de estudio en semejante cuestión ke nos tenía artos.

A partir del tercer año de esta implantasión, y para mayor konsistensia, todo sonido de erre se eskribirá kon doble r: “Rroberto me rregaló una rradio”.

Para ebitar otros problemas ortográfikos, se fusionan la g y la j, para ke así, jitano se eskriba komo jirafa y jeranio komo jefe. Aora todo ba kon jota: “El jeneral jestionó la jerensia”. No ay duda de ke esta ensiya modifikasión ará ke ablemos y eskribamos todos kon más rregularidad y más rrapido rritmo.

Orrible kalamidad del kasteyano, en jeneral, son las tildes o asentos. Esta sankadiya kotiodiana jenerará una axión desisiba en la rreforma; aremos komo el inglés, ke a triunfado universalmente sin tildes. Kedaran ellas kanseladas desde el kuarto año, y abran de ser el sentido komun y la intelijensia kayeresa los ke digan a ke se rrefiere kada bokablo. Berbigracia: “Komo komo komo komo!”

Las konsonantes st, ps o pt juntas kedaran komo simples t o s, kon el fin de aproximarnos lo masimo posible a la pronunsiasion iberoamerikana. Kon el kambio anterior diremos ke etas propuestas okasionales etán detinadas a mejorar ete etado konfuso de la lengua.

Tambien seran proibidas siertas konsonates finales ke inkomodan y poko ayudan al siudadano. Así, se dira: “¿ke ora es en tu relo?”, “As un ueko en la pare” y “La mita de los aorros son de agusti”. Entre ellas, se suprimirán las eses de los plurales, de manera ke diremos “la mujere” o “lo ombre”.

Despues yegara la elimiasion de la d del partisipio pasao y kanselasion de lo artikulo. El uso a impueto ke no se diga ya “bailado” sino “bailao”, no “erbido” sino “erbio” y no “venido” sino “benio”.

Kabibajo asetaremo eta kotumbre bulgar, ya ke el pueblo yano manda, al fin y al kabo. Dede el kinto año kedaran suprimia esa de interbokalika ke la jente no pronunsia. Adema y konsiderando ke el latin no tenia artikulo y nosotro no debemo imbentar kosa ke nuetro padre latin rrechasaba, kateyano karesera de artikulo.

Sera poko enrredao en prinsipio y ablaremo komo futbolita yogolabo, pero depue todo etranjero beran ke tarea de aprender nuevo idioma resultan ma fasile. Profesore terminaran venerando akademiko ke an desidio aser rreforma klabe para ke sere umano ke bibimo en nasione ispanoablante gosemo verdaderamente del idioma de “Serbante y Kebedo”.

Eso si:

Nunka asetaremos ke potensia etranjera token kabeyo de letra eñe.

Eñe representa balore ma elevado de tradision ispanika y primero kaeremo mueto ante ke asetar bejasione a simbolo ke a sio korason bibifikante de istoria kastisa epañola unibersa."





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viernes, 30 de julio de 2010

... De corridas ...

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No soy experto yo, pero sí tengo una opinión sobre todas y cada una de las cosas que suceden en el mundo. Sin embargo, quiero compartir una opinión ajena que considero debe permear más allá de sus límites. Sergio Zurita, que como yo, no es experto en casi nada pero opina sobre todo se explica mejor. No me gusta la polémica gratuita pero sí disfrutaré sus opiniones.


En defensa de la tauromaquia.



Ahora que la tauromaquia ha sido prohibida en Cataluña, me llaman la atención la saña, la arrogancia y la hipocresía de los autoproclamados defensores de los animales.

Sus argumentos parecen indestructibles. La crueldad contra los animales es algo que no debe permitirse, dicen. Y luego rematan, con los ojos inyectados de ira, que por qué no mejor me clavan banderillas y me pinchan los huevos a mí, o a cualquier otro que no esté de acuerdo con ellos.

En su discurso hay varios no conceptos. Es decir, afirmaciones que suenan coherentes y verdaderas, pero que realmente no lo son.

Decir “no a la crueldad contra los animales” es como decir “no a la pobreza”. ¿Quién va a estar en contra? Nadie. Pero si yo digo que para acabar con la pobreza hay que abolir la propiedad privada, expulsar los capitales extranjeros y matar a todos los ricos (y las tres cosas se han hecho “por el bien” de muchos países) entonces habrá quien esté en contra.

Para hablar de crueldad hacia los animales, hay que ponernos de acuerdo sobre qué entendemos por crueldad.

Según Wikipedia, se es cruel “por indiferencia hacia el dolor ajeno”, y también “por la obtención de placer causando el sufrimiento de otros”. Entonces está clarísimo: sacar al ruedo a un toro, picarlo y luego matarlo para el disfrute de un público es un acto cruel. Esto es indiscutible.

El problema es que comerse unos tacos al pastor, una riñonada, una pechuga de pollo o un bistec, también es un acto de crueldad. A los cerdos, cabritos, pollos y reses que nos comemos también los mataron. Y cuando los mataron les dolió. Y somos indiferentes a ese dolor y gozamos comiéndonos a esos animales.

Todos los que comemos carne somos crueles. ¿No tan crueles como los taurinos? Entonces ya hablamos de grados de crueldad. ¿Quién es más cruel, alguien que se come sus jochos haciendo como que no son de animal, o un aficionado a la fiesta brava que disfruta ver morir a un toro?

Yo creo que en grado de crueldad, son iguales. Pero el carnívoro indiferente es, además de cruel, hipócrita. No está en contra de que maten a los animales, lo único que quiere es que no los maten en su presencia.

Hay gente que opina abiertamente que un animal vale más que un ser humano. El escritor Fernando Vallejo (La virgen de los sicarios, La puta de Babilonia) ha dicho: “el amor de mi vida son los animales”. Donó los 100 mil dólares del premio Rómulo Gallegos a una italiana que cuida perros famélicos. Ha hablado, como si se tratara de un genocidio, de los gritos de dolor de un cerdo que mataron en navidad cuando era niño.

Hasta aquí, Vallejo sólo parece un loquito, pero lean esta perla que escribió en Milenio:

“No sabes el desprecio tan grande que me producen los de las buenas conciencias; esto es, los hipócritas, los tartufos. Vivimos en un mundo inmoral de carnívoros y reprimidos sexuales. Ahora estos degenerados carnívoros y reprimidos sexuales resolvieron hacer de los curas pederastas los chivos expiatorios de su sociedad monstruosa. Los que hoy ponen el grito en el cielo porque un cura masturba a un muchachito son los mismos que se comen a los pollos, las vacas, a los cerdos, con la conciencia tranquila de buenos cristianos”.

Leyó usted bien: según Vallejo, cogerse a un niño es menos reprobable que comer carnitas. Él es sin duda el más repugnante de los animal lovers que yo conozco, pero hay otros que se le acercan. Hay una mujer que se besa en la boca con su perro, pero maltrata a la sirvienta. Esta misma mujer, cuyo nombre no menciono por no ser un personaje público, se para a medio periférico a salvar perritos, poniendo en riesgo la vida de los otros coductores y pasajeros.

Hoy, en el radio, oí a una catalana celebrando la prohibición de la tauromaquia en su tierra. “Se impusieron la razón y la compasión”, dijo entre vítores de sus compañeros de causa.

No se impusieron ni una ni la otra.

Para empezar, los toros que no participen en la fiesta brava en Cataluña serán corridos en otras regiones. Y si no hubiera tauromaquia en ningún lado, esos toros morirían en el rastro. Y como están hechos para la lidia, acabarían por extinguirse.

Para tener la razón, hay que responzabilizarse de pensar. Y los antitaurinos no se detuvieron a pensar ni un segundo. Acudieron al llamado del “no a la crueldad de la fiesta brava” como si fuera un dogma de fe.

No es razonable provocar que se extinga el animal que se quiere defender. Y no es compasivo mandarlos a morir a otro lado. Lo único que se impuso es la ignorancia y el populismo de personas que son fans de toros que han matado toreros, y que claman en Facebook que los toreros son “asesinos hijos de puta”.

En el ruedo, un torero tiene mucho qué perder. Hasta la vida. Los antitaurinos lo saben. Y se regodean viendo fotos de toreros volando por los aires. Los toreros se arriesgan voluntariamente a ser heridos y pueden morir. Cierto. Quienes obtienen placer a través de su sufrimiento son crueles. También cierto.

Si los toreros merecen crueldad, ¿qué merecerán los señores del rastro, que matan a los animales sin que estos puedan defenderse? ¿Son asesinos seriales? ¿Hay que lincharlos? ¿Y qué tal a los pescadores? ¿Acaso son menos crueles porque los peces no gritan?

Si usted considera criminal matar animales, vuélvase vegetariano ahora mismo. Pero entonces habría que preguntarse si no es también un acto de crueldad comerse los vegetales. ¿O que, la vida animal es superior a la vegetal? ¿Vida es vida, no?

Hacer que se prohiba algo solo porque no nos gusta es peligrosísimo para cualquier sociedad. Argumentando razón, compasión y derecho a la vida también se puede prohibir, por ejemplo, el aborto. Estar en contra de la tauromaquia debiera ser una decisión personal. A quien no le guste, que no vaya. Decir esto en Cataluña sería hablar a toro pasado. Pero en el resto del mundo aún hay tiempo de pensar.


jueves, 15 de julio de 2010

... Uno de tres ...


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miércoles, 2 de junio de 2010

... Words of wisdom ...

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Me he evitado por todos los medios leer o ver o escuchar o algo sobre el par de conciertos que Paul McCartney dio la semana pasada en el D.F., reseñas, críticas, podcasts, programas de televisión, etc. Todo esto, claro, después de haber vivido una de las experiencias más sui generis de la vida. No es por nada, pero las sesenta mil personas menos una que vieron al músico bajo la lluvia (las personas, no el músico) me vienen valiendo reverenda sombrilla. Era un mundo subpluvial en el que sólo cabíamos dos. Una especie de burbuja parejera que nos aislaba, a ella y a mí y nos inundaba de melodiosos temas interpretado por el más grande de los Beatles vivientes.

El hombre que regrababa las canciones después de que sus felas escarabajos salían del estudio para cambiar un par de notas que no le parecían, tocando cada uno de los instrumentos con la misma o mayor maestría que los ejecutantes originales.

El pasado viernes, el concierto en el mejor escenario en el peor lugar (el caos a la salida lo demostró) distaba un par de horas de comenzar cuando mi amor de mi vida mía de mí y yo llegamos sin tráfico y con expectativa de lluvia. Parecía que llovería, aunque las nubes sobre el Foro Helios, traviesas, se contoneaban al ritmo de la música amenizadora de la espera; iban y venían asustando a más de un gremlin que se paseaba entre los pasillos de la sección platino. Nada más que sillas de fiesta cubiertas por una módica bolsa de plástico destinada a hacer las veces de impermeable cuando Tláloc hiciera su triunfal aparición para llorar a los caídos y emocionarse con las leyendas.

La luz natural se acababa y mientras la espera se volvía desespera, mi mente volaba dieciséis o diecisiete años en el pasado cuando mi madre quería que yo aprendiera a tocar la guitarra. Recuerdo perfectamente mi primera guitarra, café de atrás y amarilla de adelante, con cuerdas de metal que me lastimaban mis dedecitos. Yo le decía a mi santa madre de todos los ángeles que no quería ir a clases de guitarra, que mis dedecitos regordetes sufrían, primero al cargar un pesado estuche negro de mafioso y segundo, al inmolarse con tan agresivas cuerdas de lámina filosa. "Voy porque tú quieres, no porque yo lo desee", siempre era mi respuesta. Mi madre solía callarme la trompa con una simple frase: "Tienes que aprender para que le cantes a tu papá Let it be". ¡Sopas!

Let it be era justamente la canción que me estaban enseñando. He de decir ahora que el profesor de guitarra no era para nada bueno, es decir, tocaba muy bien (la guitarra) pero no enseñaba muy bien a tocar (la guitarra). Todo lo que aprendí en el tiempo que fui a clases fue a pisar ciertas cuerdas en ciertos espacios con los dedos de la mano izquierda y a pellizcar con el dedo índice y el dedo mayor de la mano derecha la cuerda correspondiente en el agujero... y las notas se iban por el agujerooooo.

Aprendí la melodía de Let it be, las mañanitas, Yesterday y ya. Las he olvidado ahora, así como olvidé el Himno a la alegría y Martinillo.

Mi padre, en ese entonces recién separado y divorciado de mi mamá, era demasiado joven como para haber sido fans de The Beatles en su apogeo, aprendió a escucharlos por sus hermanos mayores, me imagino. Yo me acuerdo del disco blanco que nunca escuché en acetato, pero sobre todo de Sgt. Peppers con su portada multicolor y su reverso con las letras de las canciones y Paul de espaldas. Recuerdo sobre todo mi canción favorita de ese disco: She's leaving home... canción que a nadie le gusta, o al menos nadie le presta atención jamás, pero que tiene la letra más desgarradora que un padre pudiera escuchar. Entonces yo estaba lo más lejano que se pudiera a la posibilidad siquiera de ser papá. Ahora, el momento está cerca, y esa canción me parte el alma más que nunca.

Lo único que tenía claro es que desde siempre he sabido que la canción favorita de la vida de mi papá fue precisamente Let it be. Mis daddy issues volaban y se entregaban al maremoto de abrazos con Astrid y notas con Paul y palabras y luces tintileantes y agua cayéndome en el rostro y agua saliendo de mis ojos (verdes, hermosos).

Las luces se apagaron, Paul McCartney se sentó al piano y los acordes universales comenzaron. Tun tuntuntun "When i find myself in times of trouble...". El chillido de la muchedumbre (aaaaaaaah) se escuchaba a lo lejos, pero yo sólo miraba al hombre de casi setenta años, casi nada encorvado ante el majestuoso piano cantando, sintiendo. En ese momento, las palmas de mis manos se abrieron, mi mirada se dirigió al cielo desde donde caían las lágrimas de mi padre por saber que yo estaba ahí, quizá cumpliendo uno de sus sueños o quizá no, pero estaba escuchando su canción favorita de la propia voz del autor y siendo ejecutada por sus propias manos. Me rendí, mi garganta se abrió y las estrofas salieron como si no fuera yo quien las cantara. Y no era, o en parte.

Solamente me faltan siete años para tener la edad que tenía mi papá cuando se murió. No sé de qué manera medir mi vida comparada con la suya, acaso no lo quisiera tampoco; lo que sí sé es que aunque no sea ni la mitad del hombre que puedo llegar a ser, sí soy muchísimo más del doble del hombre que era hasta hace un año. No debo cargar el mundo sobre mis hombros y sin embargo no me pesa ni me pesará jamás hacerlo, por ella, por ellos. Las noches solitarias están a punto de acabar y toda la completez que siento en mi pecho se multiplicará exponencialmente.

Terminó Let it be y el silencio se rompió con un atronador aplauso que no pudo sacarme de mis pensamientos. Astrid estaba junto a mí, cómo desde siempre debió haber sido y como siempre será. Cerró los ojos, y entonces la besé ...




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martes, 18 de mayo de 2010

... Ay, CONAPRED, CONAPRED ...

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No pude dejar de compartir con todos ustedes este texto:



El CONAPRED 'en contra' de la afición mexicana.


Por lo menos eso espero, como parte de un ejercicio de coherencia de la CONAPRED (Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación). Que se meta a investigar a la afición mexicana al futbol, por supuesto que yo me incluyo.

Si ya estos veladores espectaculares de la igualdad y del derecho fundamental primero de la Constitución Federal, se metieron por oficio a investigar al "Pikolín" Palacios y a Darío Verón, por el tema ya muy manoseado del partido entre Pumas y Santos; lo menos que podemos esperar es que hagan lo mismo, con nosotros, con los que vamos al estadio. Seguramente su gran valor y valentía les hará ir "en contra" de quien sea, no les importará tomar medidas poco populares… ¡Todo por que se acabe la discriminación!

No quisiera siquiera imaginar que los de la CONAPRED actúan para llamar la atención, que son oportunistas y que se meten en asuntos que toman tintes mediáticos por populismo… ¿Cómo voy a creer eso?

En las gradas de los estadios mexicanos, que es a donde voy y en los que la CONAPRED tiene injerencia, se escuchan gritos de "¡Put…!" cuando un portero va a despejar de saque de meta, también se oyen comúnmente cánticos que utilizan el término "maricón", por citar sólo un par de ejemplos.

Gritar ¡Put…!, o cantar con la palabra "maricón" es una clara manifestación, (intentando pensar con la nobleza que tiene la CONAPRED), de discriminación, pues es una expresión despectiva para quienes son homosexuales o aparentan serlo.

¡Cómo van a permitir estos señores iluminados por un sentido de justicia inigualable que ese tipo de expresiones se hagan de manera despreocupada en un lugar público!, nunca… si ya se metieron al futbol con el caso "Pikolín"-Verón, ahora nos investigarán, seguramente, a cada uno de nosotros, los aficionados… a cada uno. Es lo menos que podemos esperar.

No tengo duda alguna, que los defensores de la equidad, inagotables por cierto, también investigarán a todos los jugadores de ahora en adelante, (que son muchísimos), que se burlan de los negros en los partidos, y a los que dicen también "pinch.. naco jodid…" también a los que expresan "órale güero fresita put…", y un muy extenso etc.

Por supuesto que el CONAPRED también no dudará investigar a los árbitros que insultan a los jugadores por ser extranjeros, o por su apariencia física, que también son muchos.

¡Nunca más los apodos a los jugadores de futbol o protagonistas en general de este deporte que tengan que ver con su apariencia física o su nacionalidad!. Adiós a motes como el "Monito" Rodríguez, Martín la "Rata" Bravo, "Gringo" Castro, el "Piojo" Herrera...

Podemos ya dar por un hecho que, al igual que Felipe Baloy lo hizo, todos los jugadores de futbol profesional, se quejaran amargamente de cualquier comentario que se dé en la cancha que sea ofensivo, o bien de toda burlona porra que venga de la tribuna... "los de la tribuna me gritaron put…", "el número 3 me dijo rubio fresita", "el árbitro me gritó que era un enano sin huev...", muy pendiente estará, no tengo dudas, la CONAPRED, para defender a todos estos pobrecillos, víctimas de la brutalidad de los perversos que de una manera u otros son parte del futbol.

Gracias a la CONAPRED, es lo que esperamos de un Órgano de Estado, que en un país en el que no se consigue trabajo por tus rasgos físicos, en el que se extorsiona a los inmigrantes Centroamericanos que llegan a territorio nacional, en el que se les niega el ingreso a una empresa a los que tienen SIDA y se corre a las mujeres embarazadas, estén pendientes de lo que pasa dentro de una cancha de futbol... muchas gracias. Van a cambiar a México.



Poncho Vera



Bazzinga!




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miércoles, 28 de abril de 2010

... La chica que junta malezas ...

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Será una diosa, pero si la encuentras no se lo digas. Eso que hace y que nadie hace como ella es la causa de que a tantos hombres les interese más allá de lo obvio. Con ese cuerpo que tiene habría que ser loco o mentiroso para dejar de mirarla.

Y como es lógico, sale con tipos que mueren de amor y que terminan obsesionándose al descubrir que ella sólo juega. Pero no juega a la mala. Salir una vez con alguien a pasar el rato no es la muerte de nadie. A menos que ese alguien sea la diosa y salga con cuanto sujeto le pide una cita un viernes por la noche.

Ya me parece que lo veo. Ella muy tranquila y el tipo más al pendiente de la forma en que se toca el pelo, en las veces que inclina la cabeza hacia el lado izquierdo, en qué momentos muestra de más las muñecas o en la entonación de su voz cuando dice que no le gusta el futbol. Todo para descubrir cualquier detalle, por ínfimo que sea que le indique que ella es la mujer de su vida.

Obviamente no lo hace a propósito, es una mujer que lo único que hace es podar. Sí, poda. Poda su jardín con tijeras pequeñitas. Busca siempre la forma adecuada de hacer resaltar su flor entre tanta mala hierba que la rodea.

En la vida de todo hombre llega el día en que sin que la diosa se de cuenta, su enredadera se abre paso entre tanta maleza y logra por fin trepar en pos de tan ansiada flor.




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jueves, 22 de abril de 2010

... Café negro ...

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Mientras caminaba por la calle, con paso seguro y la vista alzada, iba pensando en que lo hice con pleno conocimiento de causa, sabiendo incluso que podía ser juzgado y tildado de loco maniático desquiciado, o simplemente descuidado, pero no me importa. ¿Por qué lo hice? No lo sé. Porque podia hacerlo quizá. Dios me dio libre albedrío para hacer lo que se me hinche la gana y pretendo hacer uso irresponsible de él, ¿qué? Es mi vida y yo la manejo como quiero, nadie me dice que hacer ni nadie me limita. ¡Y que todos los cielos se apiaden de aquel que ose coartar mi libertad!

Lo hice. Me gustaría decir que fue un impulso, que sentí las ganas de hacerlo y al momento pasó, pero no. Fue planeado, llevaba pensándolo por semanas, tenía tantas ganas de hacerlo y hoy por fin me atreví. Lo hice. Calculé las posibilidades y resultaron perfectas. Lo hice. Salí a la calle con un zapato de un color y otro de otro. El derecho café y el izquierdo negro. Claro, todo mi atuendo combinaría a la perfección con cualquiera de los dos. Pero el haberme atrevido a hacer eso, y a propósito, fue un grito al mundo. ¡Soy libre! ¡Hago lo que quiero y me valen madres sus opinones!

Desde el momento en que me abroché el zapato izquierdo, comenzó mi euforia. No volví a bajar la mirada en todo el camino. Veía a toda la gente a mi alrededor con desdén. Ellos no merecían pisar el mismo suelo que yo. Ellos tan, tan, tan iguales en su calzar, tan atados a una obligación de homogeneidad, ¡pobrecitos! No saben de lo que se pierden. Nada más está ahí y ahí, siendo simples e inconscientes de sus posibilidades, ja, qué risa me dan.

Yo sólo soy yo y no me parezco a nadie. No pueden estar a mi nivel, lo siento, pero tanta perfección no es mi culpa. Yo sólo la disfruto. Y sonrío. Camino con una sonrisa grande dibujada y sé muy bien la envidia que les causa mi libertad.

Pero que gran golpe de ego es éste. Soy lo mejor de lo mejor. Lo top de lo top. “¿Qué me ves?” Le digo con la vista a un tipejo que me vio de abajo hacia arriba, noté en sus ojos cierta sorpresa al mirar mis pies, y después, cuando alcanzó mi mirada, no pudo evitar soltar una risita nerviosa, pues se dio cuenta que lo descubrí mirándome. “Idiota. ¿Nunca has visto a la libertad en persona? Pobre, jamás volarás, anda, sigue tu camino arrastrándote por la inmundicia, que es a donde perteneces”.

Bah, insensatos. No entienden y nunca lo harán. Pero sus risitas y miraditas burlonas no podrán jamás cortarme las alas. Volaré y volaré y si se da la ocasión, si me dan ganas, cual paloma mancharé sus pequeñas cabezas tan llenas de prejuicios y ataduras.

¡Soy libre! Lo digo y lo sostengo, se los firmo y se los cumplo. Si quiero puedo salir con un zapato negro y un zapato café y no me importa nada más. Y lo hice. ¿A dónde van todos? Ah, ¿una persona se ha desnudado en pleno Zócalo? ¿Cómo se atreve? ¡Éste era mi momento y está tratando de robármelo! ¡No Señor, no lo permitiré!

Me agacho para desabrochar mis zapatos y algo sucede. Algo no anda bien. Mi zapato derecho es negro. ¿Me habré equivocado de lado? ¡No! El izquierdo sí está bien, es el negro. El derecho es el que está mal. ¿Cómo es posible? Todo estaba fríamente calculado. Derecho café, izquierdo negro. ¡No! No, no, no. Esto no me puede estar pasando a mi. ¡Soy igual que ellos!

Soy simple, no soy libre. Me ha atado la homogeneidad. Soy. Soy ellos. Ellos son yo. Mi par de zapatos cafés deben estar muriéndose de risa en el piso junto a mi cama.

Ando con la cabeza gacha todo el camino de regreso a casa. La gente ya no me mira. Soy tan insignificante que ni siquiera merezco que digan que ‘soy’. No soy yo. Ya formo parte del todo, de la chusma, de la muchedumbre, de la perrada de sol. Mañana sera otro día.

Voy a esconder mi zapato negro derecho. Espero encontrar un buen lugar. O mejor aún, ¿por qué no deshacerme de él de una vez por todas? ¿Habrá alguien a quien lanzárselo?



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jueves, 15 de abril de 2010

... Quidquid Latine dictum sit altum videtur ...

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Hacia la muerte vas derecho como un témpano desprendido de un polo.
VICENTE HUIDOBRO



Cultivar el pesimismo me parece una sabia manera de afrontar el tiempo venidero. De no ser así las decepciones o las desgracias que a uno le esperan se tornarán todavía más graves. Es cierto y nadie puede negar que esperar al enemigo es mejor que permitirle tomarnos por sorpresa.

El pesimismo no es una renuncia, sino un método para luchar contra enemigos que tarde o temprano nos vencerán. Así las cosas, el mundo exterior se desmorona y las derrotas, el desprecio, la incomprensión y finalmente el olvido es el destino de la humanidad.

El cambio es la esencia del tiempo, nada permanence excepto el movimiento. Cada determinado tiempo el entorno se transforma una vez más. Amigos abandonados por sus parejas, enfermedades, peleas que causan estragos irreparables y pobreza repentina.

El mundo ha cambiado demasiado en poco tiempo. Ahora los teléfonos tienen pantalla y colores y tonterías para que las personas combatan su acentuada soledad, pero en esencia no son símbolo de nada nuevo, acaso que la nueva comunicación no ha creado bienestar sino barbarie.

Ya vendrá el verano, la temporada de lluvias, las vacaciones, los eclipses, los árboles que se marchitan, las personas que nacen o envejecen. Y todos estos sucesos me convencen de que estamos hechos de tiempo y que el comienzo no deja de volver sobre sí mismo. Apenas el sol asoma en el horizonte, la noche que recién se ha ido se prepara para volver.

Es desesperante darse cuenta que nada de lo aprendido sirve para siempre. Pero nadie tiene las ganas ni la paciencia para saberse equivocado.

Las teorías son reemplazadas por teorías aun más absurdas, los muebles se hacen viejos y polvosos después de unos cuantos días, ni hablar de la tecnología y las mujeres creen que a los veinte años su juventud ha terminado.

Y si repentinamente me ataca la ingenuidad, parezco convencido de que a través de las palabras puedo pepenarme de una certeza, el lenguaje se me revela como un cúmulo de sonidos y símbolos que brillan con desesperación antes de perder el sentido.

No es sencillo acostumbrarse a ser un pasajero más, ni a tener como destino el olvido.

Es cierto que valores como la amistad o cosas más complejas e indefinibles como el amor hacen menos pesada la conciencia de pasar la vida construyendo cimientos en arenas movedizas y es cierto también que cada quién buscará remedios para sus propias obsesiones.

Pero, ¿qué pasará con todas esas personas que no conozco pero habitan en la misma ciudad que yo? ¿qué con las que se comunican en la misma lengua y no entiendo lo que dicen? ¿qué con los cientos con los que me he topado en la última semana? Seguramente mañana ya les habré olvidado.

Por esto, el filósofo y escritor francés Albert Camus expresa la inmediatez del presente en una categoría. El hombre absurdo. El hombre absurdo es el que no hace nada por lo eterno. Le basta con la conciencia de que la vida es perecedera, de ahí proviene su coraje. El hombre absurdo vive para el aquí y el ahora. Aunque mañana todo cambie.


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domingo, 11 de abril de 2010

... Urge ...

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La existencia de tanta pobreza a pesar de ello se debe a que, a lo largo de sus vidas, a nuestros compatriotas no se les enseña a ser ricos, sino a ser pobres.


Parece que en este país el tiempo transcurre de diferente manera para cada individuo. A los indígenas mexicanos, por ejemplo, la temporalidad regida por relojes y calendarios les resulta indiferente. Lo cual tiene cierta lógica. En una cultura sin trabajos asalariados, que se empeña en continuar con los usos y costumbres del Siglo 18 el seguir horarios rígidos no tiene sentido; y luego preguntan que los ha dejado rezagados del resto de México, por no decir nada del mundo.

Pero hay otros grupos que tienen la misma tendencia a seguir el paso del tiempo de manera distinta al del resto de la sociedad. Y cuyo sentido de la urgencia sencillamente parece inexistente.

Se cumplió y se volvió a cumplir el plazo que los senadores mexicanos se pusieron a sí mismos para sacar adelante una Reforma del Estado. En ese lapso, han cobrado jugosos salarios y aguinaldos y todo hay que decirlo, han promovido una al parecer atinada Reforma Electoral, una aceptable reforma a la ley del ISSSTE y otras tantas payasadas.

¿Por qué tardan tanto? Lo que se requiere ha sido discutido hasta el hartazgo. El resto del mundo se transforma, se adecua y nos pasa por encima como aplanadora. Las reformas que le urgen a este país son patentes y notorias, han sido examinadas con lupa hasta la saciedad y mientras más nos tardemos en ponerlas en práctica, más rezagados quedaremos. De por sí ya hemos perdido más de dos décadas polemizando por tontería y media, escuchando razonamientos trasnochados y defensas de ideologías en las que ya nadie cree fuera de Latinoamérica y por eso Latinoamérica se está condenando paulatinamente a la irrelevancia.

El desastre ya está aquí aunque no se quiera ver: cada vez más gente ha entrado al mercado de trabajo informal o se ha quedado en el desempleo, gracias a que la actual legislación hace todo lo posible por espantar la inversión y matar las empresas de quienes deseen arriesgar su dinero para crear empleo. Y luego no quieren que haya resentidos en este país.

Los empleos que deberían nacer aquí se están creando no sólo en China, sino en Polonia, Hungría y la República Checa. Y no tiene que ver con el neoliberalismo ni con discusiones extremistas, sino con las inercias que venimos cargando desde hace mucho y que no nos dejan planear un futuro mejor. En pleno Siglo XXI todavía hay quienes quieren dedicar el país al cultivo del maíz. Pareciera que mucha de nuestra clase política nunca ha visto lo que ocurre en el resto del planeta. Siguen reciclando las mismas tonterías que, desde hace buen rato, la terca realidad se ha encargado de comprobar que son eso: soberanas tonterías.

En los próximos 20 años, nuestro país estará en una situación privilegiada: más de la mitad de su población estará formada por adultos jóvenes, gente en la edad del máximo potencial físico e intelectual. Es un capital humano enorme y esa curva demográfica no volverá a presentarse jamás. O la aprovechamos para dar el estirón, o nos estaremos condenando al subdesarrollo y la pobreza ahora sí que para siempre.

Si no hacemos las reformas urgentemente, ese tesoro se nos va a ir de las manos, como tantos y tantos otros se nos han escapado por nuestra incapacidad de ver más allá de nuestras narices, por no quitarnos esos anteojos ideológicos que en este país se suelen disfrazar de discurso político.

La mayoría de nosotros veíamos las Tortugas Ninja en la televisión cuando cayó el Muro, algunos aún mudando dientes cuando se desintegró la Unión Soviética. Para nosotros las discusiones bizantinas de nuestra clase política no tienen sentido. Lo que queremos es que se detone ya el crecimiento de este país, paralizado como siempre por eternas querellas. Si no lo hacemos, habremos cometido el peor pecado histórico posible. Y no habrá manera de remediarlo.



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jueves, 8 de abril de 2010

... Niño, niño, no llore ...

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Ser niño tiene sus ventajas, dicen.

No tienes que preocuparte por lo que vas a comer, tú sólo te sientas a la mesa y comes lo que te gusta, y lo que no lo dejas o lo embarras en el mantel o se lo das al perro. Parece fácil ¿no?

Tengo un amigo que desde que tenía cinco años trabaja vendiendo dulces en la calle. Y no, no es un niño de la calle pero la calle sí le pertenece, no es ni nunca fue un chavo banda. Su madre, madre a su vez de otros seis hijos, contaba con una únicas posesiones en la vida: una tabla de dos por dos metros y dos pares de cajas de plástico. Entonces hizo lo que sonaba más conveniente para ella y sus siete hijos. Comprar dulces por toneladas y a plazos empeñando la vida y venderlos en la calle.

En un afán expansionista, mi amigo y su hermano menor recorrían las calles con una caja más pequeña con dulces, chicles y chocolates ofreciéndolos a los transeúntes. Esporádicamente entraban a dependencias del gobierno local, escuelas, etc. con su cajita y no volvían al puesto hasta haberlo vendido todo, sin comerse un solo dulce y entregando el dinero íntegro a su madre.

Los dulces deben de ser una de las mercancías con menor margen de utilidad de todo el mundo mundial y sin embargo, a la mamá de mi amigo le alcanzó para vestir y alimentar a siete hijos, pagarles transporte a universidades públicas a cuatro de ellos y seguir manteniendo a dos de ellos después de los treinta años. Incluso fue con mi mamá por un tratamiento dental muchos años antes de que yo conociera a mi amigo.

Su infancia estuvo marcada por las carencias. Carencias que no lo atormentaban porque siempre se consideró inferior a todos los demás, aún sabiendo de su capacidad. No me parece que haya sido un defecto de formación, más bien creo que fue simple racionalización de la personalidad. De padre ausente, mi amigo tomó las preocupaciones inherentes a la figura paterna pero sin tomar las riendas de la responsabilidad. ¿Qué diría Lacan? ¿Y Freud?

Hoy, recién casado y con un camino profesional que, estoy seguro, no puede llevarlo sino a grandes alturas, me doy cuenta que no es que no haya dejado de ser un niño, sino que en definitiva, cuando tuvo la edad necesaria, nunca lo fue. Es tímido pero preguntón, cursi irredento pero enamoradísimo de su esposa, si vida marital está llena de carencias también pero eso no lo hace infeliz, al contrario. Elphie lo definió una vez como: "...un hombre sencillo que quiere a sus amigos cerca en el gran día, que todo lo que tiene, poco o mucho, lo dedica a lo que verdaderamente importa, lo que da frutos". Y es un niño, un niño grande que, ahora que puede permitírselo, vive todos los días aprendiendo cosas nuevas y siendo el chamaco que no pudo ser cuando debía.

No convivo mucho con él últimamente, pero cada vez que veo un twit suyo, no puedo sino recordar que tuve una infancia feliz, darle gracias a mi madre por darme mi propio tiempo para ser niño y jamás olvidar que, pase lo que pase, ese niño no muere jamás, ese niño es la raíz del hombre -malo o bueno- que soy ahora.




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domingo, 4 de abril de 2010

... Pedal pedaleado ...

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"Las bicicletas de navidad, son las mejores en calidad".


El fin de semana fui atacado por Murphy y su grandísima ley al pasear en bicicleta por las colonias Roma y Condesa de esta ciudad capital.

Pienso que es una idea loca, pero que podría funcionar. No es un entretenimiento, el programa ECOBICI fue concebido por sus promotores como un sistema de transporte alternativo, ecológico y funcional para una zona en la que, por un lado, es relativamente fácil desplazarse en dos ruedas, y por el otro, no es una zona de alto tránsito vehicular. Vaya, no es Polanco o Santa Fe, donde no eres nadie si no vas a trabajar en tu propio gran auto. Los que trabajan/amos en la zona jipigay preferimos el transporte público por comodidad, el status que los poseedores de un gran coche como sustituto de sus carencias fálicas no lo comprenderían. Un par de líneas de Metrobús y la omnipresente estación del Metro Insurgentes nos dan las alternativas necesarias para movernos por todo lo largo y ancho de la zona.

Y ahora, ECOBICI llegó a acortar más los tiempos de transporte entre un punto y otro.

Contrario a lo que pudiera pensarse, no trabajo para el señor de las bicicletas, ni quiero. Pero apesar de todos los ataques de Murphy en mi contra durante mis primeras experiencias bicicleteras de usufructo por media hora cada vez, creo que el sistema es perfectible, como todo.

Incluso, fue ideal el estrenar mi tarjeta verde con blanco en este puente vacacional con la ciudad vacía y los veloces y furibundos automotores de Reforma ausentes. Aún así, es absolutamente necesario estar plenamente concentrado pues hay que esquivar autos locos, peatones atorados en la época de la colonia que no tienen el menor empacho en desparramar su cansino caminar por debajo de la acera, bicicletas mayores que nos miran con desdén, motociclistas repartidores y perros jalando patinadores.

No quiero imaginarme el programa ECOBICI en Polanco por ejemplo, inmerso en esa furia al volante que suelen ser los empleados corporativos, siempre peleando por ganar un centímetro lineal de territorio con la trompa fálica de su automóvil. O en Santa Fe, donde el ir a un edificio enorme en bicicleta desde Tacubaya puede ser digno de cualquier atleta recluido en el Centro Ceremonial Otomí.

A la primera bicicleta que tomé, se le ha doblado el candado al momento de regresarla. Mi fallida fuerza bruta fue incapaz de volver a colocarlo en posición. La segunda bicicleta tuvo un fallo al introducirla al candado de vuelta, tanto que fue necesario llamar al servicio para que no pensaran que su hermosa bici había causado tal impresión en mí que me habría sido imposible resistir el impulso de hacerla mía. La tercera vez mi bicicleta fue perfecta, pero el asiento de la de mi mujer estaba más suelto que niño después de comer esquites.

Me duelen las nalgas y los muslos, pero el próximo fin de semana volveré. ¡Oh sí!

jueves, 1 de abril de 2010

Primi-genio.

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¡Ya me vi! En el sillón de casa, en poco más de dos meses, frente al televisor recibiendo las imágenes que llegarán en directo desde el otro lado del mundo.

El once de junio de este año, la selección de futbol de este país abrirá en Sudáfrica, la justa más importante del deporte más visto y seguido en todo el mundo mundial. Jackie Robinson fue el primer negro en jugar béisbol en las Grandes Ligas; el primer hombre en llegar en solitario a la cima del Monte Everest, sir Edmund Hillary, y Robert Peary, el primero en poner sus patotas en el Polo Norte.

Abrir brecha no es algo sencillo, sin embargo siempre deja marcas. Ser el primero no es tarea fácil, pero alguien tiene que hacerlo. Con el mayor de los gustos, hoy les doy la bienvenida a la Comunidad de Blog me do.

Hay imponderables que distan mucho de hacer a nuestra publicación perfecta.

Me siento como Samuel Sullivan reuniendo a su familia. Somos una comunidad, una comunidad en crecimiento y con personalidad propia, formada por cada uno de nosotros. Confío en que la combinación de estilos, tiempos y recursos sea divertida e interesante, barroca pero minimalista, chistosa pero reflexiva, en fin, ustedes me entienden.

Entre todas las cosas que pasan en el país y en el mundo, las preocupaciones de la vida moderna y capitalista, siempre habrá algún espacio para compartir opiniones y puntos de vista. No se limiten pero cuiden sus palabras. Piensen en la esencia pero trabajen en la ortografía y la gramática. Les aseguro que muchos de los presentes no tendrán piedad de ustedes.

Bienvenidos sean a un viaje a través de la cultura, las artes, las ideas, los nombres y los personajes de nuestro tiempo, supuestos ayeres e inciertos futuros.

¡Bienvenidos a Blog me do!